Trump y sus fanáticos
Y es que, el momento exacto en el que se puede producir, de llegar la imputación y arresto del expresidente estadounidense, Donald Trump —él aventuró que sería el martes y los medios deshojan la margarita: ¿este miércoles?
Y es que, el momento exacto en el que se puede producir, de llegar la imputación y arresto del expresidente estadounidense, Donald Trump —él aventuró que sería el martes y los medios deshojan la margarita: ¿este miércoles?
Una corte federal en Washington D.C. estipuló el pasado 28 de noviembre que Donald Trump no está protegido por la inmunidad presidencial ante la demanda en su contra por sus intentos de socavar los resultados de las elecciones del 2020.
Los datos más recientes que se obtuvieron de la reciente jornada electoral ubican a un: 43 por ciento de estos jóvenes en el lado demócrata, 37 por ciento como independientes o indecisos y 34 por ciento del lado republicano.
Todo indica que de nueva cuenta Biden y Trump se volverán a ver las caras frente a frente. Tanto Biden como Trump han coqueteado con la fecha en que finalmente anunciarán que buscarán la candidatura presidencial nuevamente.
Este asunto de “carácter teóricamente fiscal” se politizó y la fiscal James, perteneciente al partido demócrata, ha dado un doble golpe a las aspiraciones de Trump de volver a participar en la elección de 2024 y de los republicanos en postularlo.
En un inicio menciona documentos de oficina: un documento del gobierno de EE.UU. con marcas de clasificación secretas y dos documentos/fotografías del gobierno de EE.UU. sin marcas de identificación.
Lo que ha trascendido es que algunos de los documentos eran tan sensibles y clasificados que los agentes del FBI y los abogados del Departamento de Justicia necesitaban autorizaciones de seguridad adicionales para revisarlos.
Sus intentos por victimizarse aumentan… “es un derecho en aras de la transparencia y jurada completamente no redactada relacionada con este horrible e impactante robo… Además, el juez de este caso debería recusar”.
Como empresario desarrolló una carrera no exenta de fracasos y controversias, pero a pesar de ello, bueno muy probablemente por ello, fue que decidió participar en política, un terreno que conocía desde afuera pero no conocía en sus entrañas.
Ejemplo de ello son las conclusiones del comité del Congreso que examinaba los acontecimientos del 6 de enero de 2021, cuando irrumpió una turbe en el Capitolio, pidiendo la horca para el vicepresidente Mike Pence.
El pasado 21 septiembre salió a la venta un nuevo libro sobre Donald Trump del reconocido periodista, Bob Woodard, bajo el título “Peril” (peligro) donde examina con detalle la compleja época que abarca las elecciones de noviembre de 2020.
De la información y los comentarios de mi extenso artículo se desprendía que el príncipe ordenó el asesinato, cometido por sus esbirros, con precisión brutal de un carnicero y, al mismo tiempo, fina de un forense.
Trump no acaba de irse porque la propuesta de impeachment, que lo inhabilitaría para ser nuevamente el candidato de los republicanos probablemente no será aprobada en el Senado, ya que 45 de los 50 senadores republicanos se opusieron a la propuesta, que sí había aprobado la Cámara de Representantes.
La demagogia ha sido posible gracias al fracaso de las opciones partidistas. Hay un rechazo a nivel planetario a los políticos y sus partidos. También ese desprestigio afecta a la política misma y específicamente a la democracia.
Trump se empecinó en lo contrario y vociferó declarándose víctima de un gigantesco fraude, multiplicando demandas ante tribunales y presiones sobre sus correligionarios republicanos, para invalidar los resultados.
Los hechos de la capital estadounidense fueron sin duda el mayor atentado a la democracia de esa nación, nunca la sede legislativa había sido tomada y nunca en su interior una persona había perdido la vida por este tipo de acciones.
El mensaje y la lección para México son inevitables: Aquí, hay un “Trump mexicano”, un bandolero dedicado a asaltar la Constitución y el progreso, un ladrón de la integridad nacional.
Lo que es alarmante, aunque nos tranquiliza el hecho de que las instituciones de la democracia funcionan y de que la mayoría de quienes las dirigen actúan honestamente, por lo que tenemos que admirar a ese gran país.
Y en verdad que nada como la presidencia de cualquier país y más de los Estados Unidos para extender el amplio manto protector sobre el primer mandatario y sus acciones.
Somos testigos, consternados y alarmados, de que, a pesar del triunfo, amplio e indiscutible de Biden, el presidente vocifera diciéndose víctima de un gigantesco fraude en los comicios y azuza a sus votantes, casi 73 millones.