Partidos políticos sin ideologías
No hay otra meta para la humanidad de nuestro tiempo que el enriquecimiento y la obtención del dinero.
No hay otra meta para la humanidad de nuestro tiempo que el enriquecimiento y la obtención del dinero.
No existe una auténtica rendición de cuentas ni la transparencia que permita glosar el accionar de los gobiernos. Se abolieron las ideologías
No se puede concebir un Estado fuerte, frente a un mercado dominante y tampoco se pueden garantizar los derechos sociales en una igualdad y libertad absolutos.
La Constitución prohíbe realizar estas reformas cuando el siguiente periodo electoral sea antes de un año.
Pensar que la segunda vuelta es una prioridad ofrece una versión torcida sobre las necesidades de la democracia mexicana.
Tras los resultados, candidatos y dirigentes de todas las siglas se acusan de fraude. Patético, pero cierto.
Dos semanas después de las elecciones, un hartazgo que no tiene antecedente contra políticos, gobiernos y todo lo que tenga que ver con la cosa pública.
La pregunta es qué alianzas podrán darse.
Las elecciones del próximo año serán las de mayor alto riesgo.
Para que exista democracia, se necesitan demócratas, y estos no se ven por ninguna parte.
La democracia es seductora y divertida, mientras que la gobernabilidad es insípida y aburrida.
Las elecciones se ganan en las casillas. Y eso parece que todavía no lo entiende López Obrador.
Los órganos electorales son criaturas del poder priista.
Los estudios de mercado acrecentaron este poder de infiltración en el imaginario colectivo tanto para “vender” a un candidato como para desacreditarlo como producto nocivo.
Se multiplican los análisis, las opiniones, los comentarios y las conjeturas.
Igualmente habrá que considerar a un gran ganador de este proceso electoral al perredista Juan Zepeda, mas no a su partido, el PRD.
Los críticos de May le aseguraron que el problema es más bien operacional y táctico, pues la policía sí había sido notificada sobre las actividades terroristas de los dos responsables del reciente atentado en Londres.
Los candidatos independientes hasta hoy no han sido la opción esperada.
El destino lo decidirá y los franceses lo aplaudirán o lo abuchearán, dependiendo de si resulta o no ser un gran actor.
No podemos olvidar que ya en muchas ocasiones esas predicciones han errado.