El retorno del “big stick”
Por sobre cualquier justificación que pretenda, su calidad de invasor no se la quita nadie.
Por sobre cualquier justificación que pretenda, su calidad de invasor no se la quita nadie.
Aún faltan algunas lluvias, ciclones y tormentas tropicales.
La inminente celebración de la vigésima segunda Asamblea General del PRI tiene a todo el mundo pendiente de lo que ahí acontece.
Aceptaremos imposiciones inaceptables para un país soberano para salvar los flujos comerciales, o nos levantamos de la mesa.
Cada vez son más recurrentes las equivocaciones de las encuestas respecto de los ganadores de los procesos electorales, y no solamente en México sino en todo el mundo.
Muchas cosas habrán de acontecer, entre otras, conocer los candidatos que contenderán, porque hasta ahora solo conocemos uno.
Quienes buscan el futuro acabaron discutiendo el pasado.
Los tiempos del dios Cronos no dan para realizar reformas constitucionales a contentillo.
Hay que reformar las reformas. Hay que parchar con retazos de legislación aplicables en el extranjero, la nuestra. Hay que importar la segunda vuelta…
La Constitución prohíbe realizar estas reformas cuando el siguiente periodo electoral sea antes de un año.
Extraña cómo repite errores garrafales que le costaron tanto en los procesos electorales pasados.
Para que exista democracia, se necesitan demócratas, y estos no se ven por ninguna parte.
Si no se toman medidas urgentes para contener esta oleada de violencia, mañana será tarde.
Legitimar nuestro posicionamiento así como los intereses de nuestros industriales y productores.
Y, por si hiciera falta, los periodistas están siendo ultimados con total impunidad.
Rusia está interviniendo en los procesos electorales y en la vida interna del resto de las naciones de la comunidad internacional.
Entender nuestra historia podría ayudarnos en estos tiempos difíciles.
Las encuestas y sondeos de opinión ya no son indicadores confiables.
Las campañas en un clima de odio y descalificaciones crean un clima de encono y división.
La jerarquía de nuestra Iglesia sigue sin entender la convivencia en un Estado laico.