2018… al filo de la navaja
Lo que está en juego no es menor. Es el futuro de los hijos de nuestros hijos. No podemos, no debemos equivocarnos.
Lo que está en juego no es menor. Es el futuro de los hijos de nuestros hijos. No podemos, no debemos equivocarnos.
Ante la inmensidad oceánica del Río de la Plata, el inicio del año nuevo se vislumbra complicado. El mundo entero parece un polvorín a punto de estallar.
A mi generación nos estrujó el corazón y tenemos grabada de manera indeleble la ejecución de nuestro querido presidente Salvador Allende.
En la búsqueda del poder, solo muestran el grado de descomposición política que vivimos.
¿Alcanzarán el Bronco y Margarita Zavala las firmas necesarias para estar en la boleta?
Los debates fueron complejos debido al conflicto ideológico político entre el sistema capitalista y el comunista.
Peña Nieto mostró y demostró que es un político cuidadoso de las formas, con control y oficio.
La enorme desigualdad, el crecimiento exponencial de la pobreza y la concentración de la riqueza en una ínfima minoría nos acercan a un estallido social.
Sobreviven con vigor muchas de las Instituciones de la república, producto de esa movilización social hecha gobierno.
Lo que parece detenido, suspendido, en pausa, es la nominación de los candidatos para el 2018.
El hecho es que, en casi todo el mundo occidental se celebra esta fecha. En México pese a todo, se mantiene la celebración con sus particulares connotaciones.
Cuna de las tres más grandes religiones monoteístas: la judía, la musulmana y la cristiana.
En principio se creó un Estado socialista, que trastocó la geopolítica europea y con el tiempo la global.
Esta elección, al haber empatado los calendarios electorales, por su volumen será la mayor de los últimos tiempos.
Quien hoy vaticine un triunfador para 2018, se equivoca.
La reconstrucción no puede, no debe politizarse con fines electorales.
Nuestra experiencia en atender estos momentos aciagos nos permitió, desplegar la logística adecuada.
El desarrollo, el ataque a la pobreza y mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población deben ser los objetivos.
Tanto inexpertos como colmilludos ponen en riesgo las Instituciones.
La ceremonia se prostituyó y se había convertido en un acto faraónico de adoración del tlatoani sexenal, que duraba horas y horas y los legisladores aplaudían.