Mitad del período: Es un nuevo tiempo
En esas tres etapas de síntesis social y cambio fue protagonista el recurso de la violencia, pero no sólo en la fase determinante de cada una de ellas, sino durante un buen tiempo posterior.
En esas tres etapas de síntesis social y cambio fue protagonista el recurso de la violencia, pero no sólo en la fase determinante de cada una de ellas, sino durante un buen tiempo posterior.
Aunque la figura del partido político estaba presente de manera indirecta en la Constitución desde la introducción de los “diputados de partido” en 1963.
Toda vez que el trabajo intelectual descansa en la libertad de pensamiento, la libertad de enseñanza e investigación, la libertad para ir en busca de la verdad con rigor metodológico.
Imagínese usted al conductor de un automóvil que coloca la reversa y mueve el vehículo, pero que retrocede pensando que avanza. Hay movimiento, pero ¿hacia dónde?
Sin demérito de ningún otro componente, la encomienda conferida en la reforma constitucional de 1990 al entonces naciente Instituto Federal Electoral (IFE), a fin de que conformara, administrara y custodiara el padrón electoral.
Una nueva institución civil con fuerte origen militar, de la cual el planteamiento actualizado del inquilino de Palacio Nacional es convertirla en un cuerpo más del Ejército.
El sentido común nos permite comportarnos adecuadamente en situaciones muy diversas. Desgraciadamente, el sentido común no siempre es portador de las mejores explicaciones, ideas o valores.
Su evolución fue hacia la figura del partido dominante, donde si bien hay diversidad de opciones que la ciudadanía tiene en la boleta electoral, está asegurado el ejercicio del poder a través de los órganos colegiados de representación popular.
El mensaje pronunciado el miércoles 1 del actual en el recinto juarista de la ahora casa presidencial, debe producirnos honda preocupación.
Una vertiente fundamental para alcanzar cada vez mejores condiciones de vida en favor de los distintos pueblos del orbe ha sido la cooperación económica y social impulsada por la Organización.
No pongamos en duda que el auténtico interesado en que se celebre la jornada de votación de la revocación de mandato, pero con su reformulación como confirmación o ratificación en el cargo, es el titular del Ejecutivo Federal.
El gambito empieza con la transformación del instrumento y el propósito de disolver su sentido y detonante principal: la pérdida generalizada de la confianza en el titular del Ejecutivo Federal.
La consulta quedó atrás como evidencia de la actuación más bien espontánea de algunos partidarios y la ausencia de otros partidarios o simpatizantes sin un operativo específico para su movilización.
A esa lógica obedecen, pero también a una estrategia más sofisticada, las expresiones del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre las personas que podrían recibir la estafeta de buscar el voto popular el primer domingo de junio de 2024.
En retrospectiva a las primeras manifestaciones del nuevo virus en enero de 2020 y los hechos que sustentan la declaratoria de la emergencia sanitaria en marzo del año pasado en nuestro país.
En vez de ser un espacio para ejercer el derecho a la información de quienes se dedican al periodismo, se fortaleció como el vehículo esencial para articular, exponer y difundir la narrativa presidencial.
Legítimamente preocupa la sección semanal del programa de noticias gubernamentales y opiniones propias que conduce cotidianamente el presidente de la República, a fin de señalar y fustigar a quienes ejercen profesionalmente la comunicación social.
Desafortunadamente, la hiper-tendencia del Ejecutivo a construir con su programa televisivo matutino una comprensión de las cosas ajena a la realidad, se insiste en que la consulta es en torno a la pregunta que se consideró inconstitucional.
Hace varios lustros que se estableció el límite a la posibilidad de que con el voto de una sola fuerza partidaria pudiera lograrse la votación de dos tercios de los integrantes de la Cámara de Diputados.
La postulación y la campaña son el medio, pero el cargo y la gestión de los intereses públicos consecuentes son el objetivo. En la campaña se busca el compromiso esperanzador y se tiran cohetes; en el cargo se debe cumplir con la entrega cotidiana y se recogen varas.