Los claroscuros de la desgracia
En México jamás permitiremos que nuestros hermanos en desgracia se queden solos.
En México jamás permitiremos que nuestros hermanos en desgracia se queden solos.
Para que una democracia como la nuestra funcione, es necesario reestablecer la confianza de la ciudadanía en las instituciones.
El sismo ha generado muchos daños, la autoridad no debe de generar más.
No olvidemos que la victoria ha sido una constante casi siempre presente en los doscientos años mexicanos.
Plan Maestro del Zoológico de Chapultepec, eufemismo que esconde una invitación a su privatización.
Los distintos partidos se están agrupando y alistando para la difícil y dura competencia del próximo año.
Se ve difícil que puedan salir acuerdos interesantes en las Cámaras, por el contrario, los incentivos se encuentran en la descalificación.
Hay un fenómeno nuevo que incluso puede resultar positivo: la contienda electoral entre tres coaliciones que parecen estarse conformando.
En trances amargos no cuentan ideologías, creencias o condición social, el pueblo se vuelca a favor del prójimo en situación crítica.
Se deben erradicar por completo los ataques mezquinos y privilegiar la crítica con argumentos.
El desarrollo, el ataque a la pobreza y mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población deben ser los objetivos.
En este proceso de reformas algunas han salido bien y otras no, tanto por problemas de diseño como de instrumentación.
En estos tiempos, ya con que no resulte asesino, ratero, inútil, mentiroso, mafioso, delincuente, tonto, o flojo estamos tranquilos.
La justicia es otra institución caduca, una más, en un país que se cae a pedazos.
El proceso de construcción de la esfera pública internacional no ha sido tarea fácil pues implica un abierto desafío a las actitudes autoritarias.
Nos cambiaron el juego de exportador de producto manufacturado a exportador de materia prima.
La distribución de culpas y el reparto de descalificaciones están como campanas llamando a misa.
México se enfrentaría a la llegada masiva de alrededor de 600,000 jóvenes; urgen medidas para saber cómo afrontar esta medida.
La democracia, sin adjetivos, se ha contagiado también.
Joya de la corona de la administración mancerista, cuyo segundo nivel se anegó a solo tres días de haberse inaugurado.