La libertad de expresión no se negocia
Es un texto vago, con términos tan amplios como manipulables, y con un enfoque que abre la puerta a la persecución de periodistas, activistas o cualquier ciudadano crítico.
Es un texto vago, con términos tan amplios como manipulables, y con un enfoque que abre la puerta a la persecución de periodistas, activistas o cualquier ciudadano crítico.
Todo eso ha ocasionado caricaturas, mofas, chistes, sátiras, remedos, burlas, guasas, sarcasmos; empero, no es la reacción adecuada que debemos tener, frente a ese enorme peligro.
El informe, basado en cifras oficiales, subraya el papel crucial que han desempeñado tanto los incrementos en los ingresos laborales como las políticas sociales en la reducción de la pobreza.
Además de las luchas sociales, culturales, étnicas, campesinas que se abordan en el libro mencionado anteriormente, no debemos omitir el rotundo fracaso ocurrido el 1 de junio en las “elecciones del poder judicial”…
Con esas dificultades a cuestas, aunque la posibilidad de imponer hiciera pensar que ya estaban superados, las tensiones y riesgos se formaban en el ámbito internacional.
“Somos secretarios sin cartera en el gobierno de la Casa Blanca”, me dijo uno de los miembros de la mesa directiva, que presidió la primera reunión de este año, a la que asistió Donald Trump.
La ultraderecha que llegó a gobernar al lado del empresario instalado en la Casa Blanca, comete un grave error al agredir sin motivos legales a todo ese ejército de trabajadores que con su esfuerzo y bajos salarios, ha contribuido a lo largo de varias generaciones al fortalecimiento económico de la nación más poderosa del planeta.
Uno de los grandes problemas –por no decir que el principal–, es el avance de los grupos criminales, que han creado un clima de inseguridad y violencia, dejando una estela de muerte sin precedente alguno en el país…
El crimen fue perfecto. El cadáver, institucional. Los culpables, de toga y sueldo vitalicio. La Suprema Corte no fue derrotada. Se suicidó.
El timing para la presidente de México fue pésimo, tras el anuncio en el Congreso de Estados Unidos de imponer un gravamen a las remesas que envían los mexicanos que se encuentran el país del norte…
La respuesta honesta, en estos momentos, es: no lo sabemos. Y no es evasión. Es una respuesta sensata y prudente. La democracia, como se ha repetido hasta el cansancio, no es una varita mágica.
Desafortunadamente no es así, sobre todo, porque los disturbios —que están lejos de ser una movilización razonada— son, hasta ahora, respuestas desorganizadas a las redadas que se han multiplicado en el país vecino…
Tanto la señora Sheinbaum, como los grupos poder, saben que la sucesión de 2030, a cómo van las cosas, no dependerá totalmente , primero, de la voluntad de AMLO
No fue un golpe de Estado con tanques, fue un golpe con urnas. López Obrador llegó por la vía electoral, pero su estrategia siempre fue más cercana a Stalin que a Madero.
El tema de la inseguridad está latente y sin el abordaje efectivo de parte de las autoridades legalmente constituidas, en el discurso se dicen muchas cosas que en múltiples casos no rebasan la frontera de la demagogia…
Joserra, Gonza, Boby, Andy, chocoflan… un salpicadero de sobrenombres que enmarcan a los López. Problemas incluso de identidad cuando el propio AMLO se hace creer Juárez.
La elección judicial celebrada el 1 de junio de 2025 no fue una fiesta democrática, sino un episodio complejo, confuso y profundamente cuestionado. Desde este mismo espacio se ha sostenido con claridad
A pesar de estas condiciones lamentables, que durante tanto tiempo han padecido los pobladores indígenas, increíblemente el INE utilizó ese lugar para reportar “urnas llenas”. Sí, el municipio más pobre y marginado tuvo una participación electoral imposible y, por tanto, falsa.
La cabeza principal, sin aparente responsabilidad, es la del amo López Obrador, rodeado de un grupo de cabecitas que obedecen al cien por ciento a Andrés Manuel; y la cabeza secundaria es la de Sheinbaum…
El verdadero problema es que en esta elección todo fue definido por ese aparato. Desde la narrativa oficial hasta las boletas prácticamente prellenadas —los famosos “acordeones”— lo que presenciamos fue una operación política, no un ejercicio de soberanía popular.