Escándalos
También se requiere de una separación de poderes, porque ello implica y dibuja el corazón de una república, la concentración de poder en pocas manos genera desequilibrios…
También se requiere de una separación de poderes, porque ello implica y dibuja el corazón de una república, la concentración de poder en pocas manos genera desequilibrios…
Eso es lo que proyecta el máximo autócrata; empero, cada día que pasa, las contradicciones entre su encubierto hacer, y el decir y el hacer de la mínima Sheinbaum, saltan a la vista de todos.
Conscientemente o no, medran con ideales, luchas, movimientos y hasta víctimas de una lucha que fracasó y puso sus banderas a subasta en el bazar, del palacio de la partidocracia.
El peso de la imputación es enorme y también su acción expansiva: para acceder al gobierno, Morena y liderazgos reconocidos del movimiento colocaron el poder público al servicio del Cártel de Sinaloa.
En el plano político, la Administración de Claudia Sheinbaum enfrenta la crisis más grave de su joven sexenio tras las acusaciones de Estados Unidos contra un gobernador, un senador, un alcalde y otros siete funcionarios de Sinaloa…
No hay nada, de naturaleza ilegal, que se esté solicitando aquí. Se trata de hacer cumplir la ley. El tratado de extradición es claro y un instrumento firmado por el Estado mexicano —seguirlo no disminuye la soberanía (la realza).
Sin embargo, a cinco años de ese “triunfo democrático” y frente a las graves acusaciones del gobierno de EE.UU contra Rocha Moya, regresa la inevitable pregunta: ¿a qué costo y con qué métodos se ganaron esas elecciones?
La licencia no es el delito en sí misma, pero sí es el instrumento que lo facilita con demasiada frecuencia. Permite bajar la presión mediática, ganar tiempo estratégico, reorganizar defensas legales, negociar salidas y, en algunos casos, preparar el terreno para una eventual evasión.
El modelo se incubó, creció y se perfeccionó con Andrés Manuel López Obrador. La mañanera fue el eje de comunicación del poder, y alrededor de ella convivían periodistas independientes al poder con aplaudidores disfrazados de comunicadores y lo más preocupante: funcionó.
Edición correspondiente al domingo 3 de mayo de 2026.
Nada tardó en presumir la supuesta reducción de homicidios para vivir un nuevo escándalo en donde el Reino Unido, Canadá y Estados Unidos piden a sus ciudadanos no pisar suelo mexicano con o sin Mundial.
Y una parte de esa cifra, aunque nadie la ha contado con precisión en México, está ocurriendo aquí y ahora, en hospitales del IMSS, del ISSSTE, del IMSS-Bienestar, en clínicas rurales y en centros de cáncer.
Prometieron acabar con la “mafia del poder”, hicieron lo contario. EL GRAN CAPITAL simbolizado por Carlos Slim incrementó su capital, más que en cualquier otro país capitalista.
En breve tiempo, el municipalismo se fortaleció; los Congresos debatían y construían mayorías legislativas; se comenzó a dar la alternancia en los gobiernos estatales y, también en el Ejecutivo Federal.
El esquema tomó forma mediante una cadena de intermediarios. La empresa proveedora contrató a una compañía en México, que a su vez canalizó pagos a otra firma en Texas controlada por Alfonso Wilson, ciudadano mexicano-estadounidense.
Menos de 2 años después, con la misma ocurrencia obstinada, el presidente López Obrador añadió a ese cuarteto domesticado, a dos lacayos más: Gerardo Fernández Noroña y Manuel Velasco Coello.
En el fondo, significa un retroceso en una situación determinada. Esto me parece que pasa cada vez que el líder del Partido Acción Nacional (PAN), Jorge Romero, habla en algún discurso oficial o da una entrevista para algún medio de comunicación.
Ahora resulta que, bajo los regímenes autoritarios de estos gobernantes trasnochados, donde se violan libertades fundamentales como la de expresión, prensa, libre tránsito y reunión, hay que apoyarlos económicamente para que continúen con sus gobiernos represivos.
Scherer nunca fue parte de la vida interna del PRD ni lo conoció, sino a través de lo que le decía su viejo conocido, Andrés Manuel. Aun así, se atreve a decir en las primeras páginas que “Andrés Manuel quería el poder; ‘Los Chuchos’, el dinero.
El hambre de los cubanos no la tienen que pagar nuestros indígenas o niños enfermos. Nuestra abundancia no se le tiene que ofrendar a un malnacido como Díaz-Canel o Raúl Castro.