Milagros o suerte
Un viejo chiste cuenta que un creyente le rezaba a su dios para que lo socorriera con el premio de lotería. Su altísimo lo escuchó y quiso complacerlo pero antes le ordenó que comprara un boleto del sorteo.
Un viejo chiste cuenta que un creyente le rezaba a su dios para que lo socorriera con el premio de lotería. Su altísimo lo escuchó y quiso complacerlo pero antes le ordenó que comprara un boleto del sorteo.
Y si no logran un asiento, viajar aunque sea sentados en el suelo.
¿Los representantes de los partidos políticos, el día de la jornada electoral, tienen derecho a cobrar una remuneración o deben prestar sus servicios gratuitamente?
En el Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz se dio lo que se conoce como elecciones de Estado.
Quieren hacer creer a la gente que hacer trampa en las elecciones es normal.
Se advierte que el financiamiento estatal es excesivo, que la democracia mexicana es muy cara, que el Congreso tiene demasiados diputados, siempre aludiendo al costo en pesos.
Bertha Luján acepta que es un arma de doble filo aceptar en Morena a personajes polémicos, quienes pueden restarle puntos, aunque también podrían sumar, pues “finalmente son dirigentes, líderes que traen gente detrás de ellos, que tienen influencia en la opinión pública”.
No hay otra meta para la humanidad de nuestro tiempo que el enriquecimiento y la obtención del dinero.
No existe una auténtica rendición de cuentas ni la transparencia que permita glosar el accionar de los gobiernos. Se abolieron las ideologías
No se puede concebir un Estado fuerte, frente a un mercado dominante y tampoco se pueden garantizar los derechos sociales en una igualdad y libertad absolutos.
La Constitución prohíbe realizar estas reformas cuando el siguiente periodo electoral sea antes de un año.
Pensar que la segunda vuelta es una prioridad ofrece una versión torcida sobre las necesidades de la democracia mexicana.
Tras los resultados, candidatos y dirigentes de todas las siglas se acusan de fraude. Patético, pero cierto.
Dos semanas después de las elecciones, un hartazgo que no tiene antecedente contra políticos, gobiernos y todo lo que tenga que ver con la cosa pública.
La pregunta es qué alianzas podrán darse.
Las elecciones del próximo año serán las de mayor alto riesgo.
Para que exista democracia, se necesitan demócratas, y estos no se ven por ninguna parte.
La democracia es seductora y divertida, mientras que la gobernabilidad es insípida y aburrida.
Las elecciones se ganan en las casillas. Y eso parece que todavía no lo entiende López Obrador.
Los órganos electorales son criaturas del poder priista.