Un espíritu iconoclasta
“Lo que ahora anhelo es seguir mi propio camino… En el teatro siempre sigo el de otros; en el cine quiero ser yo mismo”. Ingmar Bergman, a diez años de su muerte.
“Lo que ahora anhelo es seguir mi propio camino… En el teatro siempre sigo el de otros; en el cine quiero ser yo mismo”. Ingmar Bergman, a diez años de su muerte.
Supo darle voz poética e iluminada, corpus literario, a una existencia plagada de toda clase de contrastes y paradojas.
Kundera terminaría por caer en un paulatino desencanto por cuanto acontecía en su país, las múltiples prácticas de censura aplicadas por el gobierno y su pasivo sometimiento ante el dominio de los invasores soviéticos.
Un trágico accidente automovilístico truncó la carrera y la producción polifacética de un personaje indispensable en la conformación del pensamiento contemporáneo. Calígula, de Albert Camus.
Sus mejores ensayos giran en derredor de cómo el conocimiento, la imaginación y la emoción coinciden en los poetas más lúcidos, pero también en los filósofos más inspirados.
Churchill, de Jonathan Teplitzky
Un retrato completo y conmovedor de la vida de un ser atribulado, sin mayores aspavientos.
Su única y verdadera vocación era el cine, y en esta muestra integral podemos reconocer al notable cineasta desde que todavía era un adolescente fotógrafo en Look.
In memoriam: Juan Goytisolo inició un itinerario incesante por países europeos, asiáticos y del norte de África.
Lonergan, en un largometraje doloroso, da en el blanco con respecto a los claroscuros de la vida.
Como Mozart, fue enterrado en la fosa común de la catedral de Pozzuoli, y sus escasos bienes fueron vendidos para pagar su más que modesto sepelio.
En el difícil contexto de la dictadura franquista, Cela fue uno de los escasos novelistas verdaderamente experimentales.
Pensador y escritor que en la poesía encontró el medio expedito para dar rienda suelta a una inteligencia y una sensibilidad indómitas.
Se ganó a pulso un lugar preponderante en nuestras letras, a contracorriente y a pesar de muchos.
Este montaje de efeméride coincidió con la FIL de Guadalajara.
Producciones de esta naturaleza, sin pedanterías ni parafernalia de más, contribuyen de verdad a formar nuevos públicos de operómanos.
En Montmartre conoció a la crema y nata de la actividad cultural y artística del París de entonces.
Emprendió una de las carreras más sorprendentes por cuanto tuvo que recorrer, escalar y remover ingenio y trabajo.
“En recuerdo de Dario Fo”, escribe Mario Saavedra. Su teatro incisivo e irreverente, a veces casi incendiario, siempre comprometido, no deja títere con cabeza.
No deja de ser paradójico que uno de los escritores más citados y en boca de todos no sea conocido a través de su obra.