Votar o no votar: Esa es la cuestión
El sistema de Morena (quienes están en el gobierno, los grupos parlamentarios o el partido) ha promovido y promueve la tergiversación de la figura para impulsarla como un voto para que continúe el Ejecutivo.
El sistema de Morena (quienes están en el gobierno, los grupos parlamentarios o el partido) ha promovido y promueve la tergiversación de la figura para impulsarla como un voto para que continúe el Ejecutivo.
Vale señalar que esta derivación no fue avizorada por el Ejecutivo de la Unión, quien hasta antes de los hechos y sus implicaciones, parecía identificar bien la personalidad y el carácter de las personas a quienes invitó a colaborar.
La razón parece clara, no se trata de colaboradores, partidarios o incluso parientes sin mayor relevancia en los asuntos públicos, sino del hijo del presidente de la República.
Quien hizo un compromiso público no cumplió. Y no es complicado —administrativamente hablando— que un partido opte por dejar de recibir el financiamiento público que le corresponde, o una parte del mismo.
La confrontación y la división han sido los planteamientos emanados de Palacio Nacional para la rendición de quien disienta o, al menos, su sujeción a las intimidaciones del poder presidencial y sus ramales.
Quizás el saldo más peligroso de esta gestión presidencial es el ánimo de suplir la acción gubernamental con el programa matutino de información y opiniones gubernamentales que concibe, produce, dirige y conduce el presidente de la República.
Con esos antecedentes y lo avanzado de los tiempos políticos del período 2018-2024, parece necesario que las oposiciones pasen a un nuevo tiempo, particularmente las ubicadas en las dirigencias partidarias y los grupos parlamentarios.
En cualquier formación política estatal la salud de la persona titular de las funciones ejecutivas máximas es un asunto relevante, pero lo es aún más en un Estado democrático de derecho.
Cuando se afirma el compromiso por actuar en contra de la corrupción y para combatir la impunidad, la congruencia es valor fundamental. Hablar es fácil; cumplir es ser congruente.
El SARS-CoV2 sorprendió al mundo en diciembre de 2019 y ha estado condicionando muchas de las actividades en el planeta a partir de entonces.
A partir de la estrategia de campaña permanente desde el Palacio Nacional, a lo largo de estos tres años se ha construido un clima de confrontación con el pasado de la reordenación de la economía y el equilibrio en las finanzas públicas.
Entre los compromisos concretos de gran magnitud que admiten la evaluación objetiva a través de distintas mediciones, está el compromiso 13: “Se hará realidad el derecho a la salud”.
Con las imperfecciones propias de un acuerdo complejo para evitar el mal mayor de la propuesta presidencial en la euforia del inicio de su gestión, lo que el Ejecutivo de la Unión se niega a honrar es el texto constitucional.
Renovada la conformación de la Corte en diciembre de 1994, Fernando Franco fue designado en 2006 por el Senado para cubrir la vacante de Juan Díaz Romero, quien trascendió de la arquitectura anterior del órgano al Pleno rediseñado.
Hay en el discurso presidencial un gran contraste entre los componentes de información sobre lo realizado y los elementos del mensaje político.
Hacerlo en la soledad autoimpuesta y, con toda la frecuencia, en la convivencia que se construye, en el diálogo que se propicia y en el intercambio de ideas que se alienta. Ha partido José Patrocinio González-Blanco Garrido.
Este Acuerdo debe inscribirse necesariamente en la también inconstitucional asignación de distintos proyectos y obras de infraestructura a las Fuerzas Armadas, pues en tiempos de paz no pueden realizar tareas que no se vinculen directamente con la disciplina militar.
Para que surja y florezca la democracia política, su fase estrictamente electoral requiere de manera necesaria ir acompañada de actitudes y comportamientos de carácter democrático.
En ese contexto, al propio presidente de la República le preocupa la falta de resultados en materia de seguridad pública, pues es una cuestión que afecta a todos los estratos sociales.
No es descabellado afirmar que una de las obligaciones primarias de todo partido político es la formación de cuadros y, aún más, la formación de personas con la preparación y la capacidad para asumir las responsabilidades gubernamentales.