Derrotar al autócrata
Los torneos entre la casta, la partidocracia, la clase política o las fuerzas dominantes del poder político, económico, cultural y todas las esferas del mismo, están escenificando un teatro o circo grotesco.
Los torneos entre la casta, la partidocracia, la clase política o las fuerzas dominantes del poder político, económico, cultural y todas las esferas del mismo, están escenificando un teatro o circo grotesco.
Expresado a priori, las Fuerzas Armadas (FFAA) son instituciones del Estado; forman parte del gobierno, pero la naturaleza de su función es de Estado, de ese todo público.
De la sustentación de criterios jurisprudenciales se pasó al propósito de regular esa actuación con base en la Ley de Seguridad Interior, declarada constitucionalmente inválida por la Corte en noviembre de 2018.
El presidente López Obrador fue a una visita de trabajo, donde fue recibido por el encargado del protocolo de la Casa Blanca, después en un desayuno informal se reunió con la vicepresidenta Kamala Harris.
La política de “abrazos no balazos” tiene al país rendido al crimen. Ha sido el presidente –y nadie más– quien ha empoderado a los delincuentes. Les ha entregado licencia, sin límites, para matar.
No insistiré en el texto del artículo 129 de la Ley Fundamental sobre el papel asignado a las Fuerzas Armadas en tiempos de paz. Es claro y se encuentra abiertamente inatendido.
El tabasqueño llega al orgasmo cada vez que MC suelta frases como “Hay sumas que restan” o cuando el PRD critica la baja votación a favor de Movimiento Ciudadano.
“Hay un riesgo muy importante, no sólo en Tamaulipas, lo tenemos en Durango, lo tenemos en el caso específico de Quintana Roo, en donde la delincuencia organizada puede tener un papel preponderante”.
Más allá del contexto en el cual se creó cada organismo constitucional autónomo, el denominador común es asignar ciertas funciones del Estado mexicano a un ente diseñado para actuar con independencia de los poderes tradicionales y, principalmente, del ejecutivo.
La gestión 2018-2024 arribará al proceso electoral 2023-2024 sin resultados. No hay desarrollo político y tampoco crecimiento económico, pero sí mayor pobreza. ¿Cuál será el detonante para que renazca la esperanza?
Es casi nula la presencia en el debate de los críticos radicales del gobierno. Eso ha contribuido a otorgar el monopolio de las posturas de izquierda al gobierno, su partido y sus aliados. No es exactamente así.
Resulta muy grave que la actitud de la jefa de Gobierno, a un año del siniestro en la línea 12 del metro, consista en descalificar a la empresa contratada por su propio gobierno para realizar un informe autónomo.
Hay también muchos elementos de descontento creciente contra el gobierno, que son difíciles de medir. Cada día hay más grupos y personas que votaron por AMLO en 2018 y actualmente están arrepentidos.
Los dueños de los medios masivos son presionados por altos funcionarios del gobierno para despedir a ciertos opinadores incómodos y en su lugar colocar a propagandistas del presidente, eso ha ocurrido en casi todos los periódicos.
Se ha señalado varias veces, el Ejecutivo Federal confundió el resultado de una elección democrática con el triunfo de un movimiento revolucionario.
En diferentes poblaciones de la entidad, la presencia de quienes se supondría que están entre “los Jóvenes construyendo futuro” o jóvenes emprendedores, fue muy reducida.
El presidente puso toda la carne al asador para obtener el 40 por ciento, 37 millones, que se requería para que la consulta fuera obligatoria. Uso
No es un techo de votación, sino un piso de votación, es decir, tenemos a todas las personas completamente leales que van a estar ahí sea lo que sea, y a los que van a movilizar, quizá con formas extralegales.
Nada es nuevo, pero los contornos aparecen con mayor claridad en el tránsito hacia los momentos en los cuales la expresión popular se desvincula del otorgamiento del mandato, para buscar disfrazarla de soporte para lo inexistente.
El presidente ha echado a andar toda la fuerza del Estado, de todos y cada uno de sus aparatos, para conseguir el mayor número de participantes en una consulta absurda.