Ignacio Ramírez y Lucas Alamán: se inició el 2018
La pregunta es qué alianzas podrán darse.
La pregunta es qué alianzas podrán darse.
Las elecciones del próximo año serán las de mayor alto riesgo.
Para que exista democracia, se necesitan demócratas, y estos no se ven por ninguna parte.
La democracia es seductora y divertida, mientras que la gobernabilidad es insípida y aburrida.
Las elecciones se ganan en las casillas. Y eso parece que todavía no lo entiende López Obrador.
Los órganos electorales son criaturas del poder priista.
Los estudios de mercado acrecentaron este poder de infiltración en el imaginario colectivo tanto para “vender” a un candidato como para desacreditarlo como producto nocivo.
Se multiplican los análisis, las opiniones, los comentarios y las conjeturas.
Igualmente habrá que considerar a un gran ganador de este proceso electoral al perredista Juan Zepeda, mas no a su partido, el PRD.
Los críticos de May le aseguraron que el problema es más bien operacional y táctico, pues la policía sí había sido notificada sobre las actividades terroristas de los dos responsables del reciente atentado en Londres.
Los candidatos independientes hasta hoy no han sido la opción esperada.
El destino lo decidirá y los franceses lo aplaudirán o lo abuchearán, dependiendo de si resulta o no ser un gran actor.
No podemos olvidar que ya en muchas ocasiones esas predicciones han errado.
El debate puede ser acalorado, vehemente, pero no irrespetuoso.
Nuestro fenómeno político se encuentra lejos, lejísimos, de la democracia.
De los seis candidatos presidenciales, en general, tres son representantes de la llamada línea “principalista” o conservadora, y otros tres del llamado campo “reformista”.
Mientras tanto, la Vieja Europa respiró tranquila, la extrema derecha (FN) no logró el poder en el Elíseo, lo que no quiere decir que desista de hacerlo en fecha posterior.
La democracia, como siempre, no acaba de asentarse en la casa de De Gaulle porque los intereses internacionales no lo permiten.
Los ultranacionalismos, el pensamiento xenófobo y los líderes irresponsables y carismáticos están lejos de ser vencidos.
La realidad nacional requiere más que copias de personajes y sistemas electorales.