Urdangarin, 11 años libre en Ginebra
Como ya lleva este tiempo entre rejas es muy posible que pida la libertad y se la concedan.
Como ya lleva este tiempo entre rejas es muy posible que pida la libertad y se la concedan.
La declaración unilateral de independencia y de la república pudo lograrse después de las lágrimas de Marta Rovira “…no podemos recular… hasta los nuestros nos llamarían traidores… no podríamos volver a casa…”.
La canciller Merkel logró su cuarta victoria electoral el 24 de septiembre pasado, pero lo hizo con el apoyo más bajo que haya tenido en su carrera política, sólo el 33 por ciento de los votos.
No obstante, si la justicia dentro de lo razonable, ha sido cumplida con las 64 sentencias dictadas contra otros tantos criminales de guerra, la reparación del daño causado será imposible mientras no se sucedan las nuevas generaciones, abiertas al perdón y a la “reconciliación”. Tal esperanza no será nada fácil de cumplir.
Mi mujer, Cristina, y yo acabamos de volver de Bolonia, ciudad que podría pasar con toda justicia por la capital de Europa. Desde los edificios medievales y renacentistas al tráfico tranquilo, con las bicicletas como mejor opción.
Londres y Bruselas discuten los términos de su divorcio particular intentado acudir a la lógica cuando se trata de un problema generado por la pasión.
Este asunto no tiene solución, pero idear una es precisamente el trabajo de las instancias jurisdiccionales.
Desapareció la dictadura y Cataluña quedó inconforme. Despareció el centralismo y Cataluña siguió quedando inconforme.
Más allá de ideologías…
De los inmigrantes ilegales, los que buscan el paraíso terrenal poniendo en riesgo sus vidas a merced de las mafias que les facilitan (es un decir) la travesía desde las costas africanas en patera, mejor no hablar.
Un territorio que le permitió transgredir la ley en una sesión del Parlament que convirtió en escenario de violencia verbal y, en medio de irregularidades, aprobó un referéndum y la ley de transitoriedad jurídica violando las normas institucionales.
Ha quedado claro el apoyo de la comunidad internacional a España, a su Constitución, su integridad y su democracia.
Una vía que destierre los populismos, las algaradas en las calles, el secuestro de la voluntad popular.
Pérdida de competitividad.
En Europa.
Los atentados de Barcelona y Cambrils en días pasados han puesto sobre la mesa de nuevo y con toda su crudeza el problema que supone la confrontación de creencias.
Las vallas de Ceuta y Melilla.
Sin solución a la puerta.
Las secuelas de horror, indignación y rabia que deja el terrorismo no deben empañar el optimismo sobre un mejor futuro.
Llegar al poder parece constituir el fin último, y no los medios de gobierno, del populismo que nos ha llevado a la situación actual.