Pero qué necesidad
El presidente ha echado a andar toda la fuerza del Estado, de todos y cada uno de sus aparatos, para conseguir el mayor número de participantes en una consulta absurda.
El presidente ha echado a andar toda la fuerza del Estado, de todos y cada uno de sus aparatos, para conseguir el mayor número de participantes en una consulta absurda.
Ahora estamos viviendo una fanatización extrema entre los miembros de Morena, sus aliados del PT y toda la nomenclatura que gobierna el país. Ese fanatismo llega a extremos de intolerancia que por dar una opinión distinta se califica como traidores o conservadores a movimientos y personas.
AMLO tan aficionado a emitir juicios y adjetivos contra todos sus críticos ha optado por evadir el asunto, pretextando que tiene problemas más importantes que atender.
Pero esta consulta amañada producirá un gran desprestigio para el mecanismo de democracia directa. Considero necesario dar la espalda a esa farsa y no acudir el 10 de abril a las urnas.
La invasión rusa ha puesto en crisis a las izquierdas gestadas en la Guerra Fría, “campistas” les llaman en Argentina por seguir los parámetros de los “dos campos: el socialista y el del llamado mundo libre”.
Cuando Lenin llamó a los soldados rusos a “voltear las armas” contra el ejército zarista y rechazó la guerra interimperislista del zarismo contra Alemania, puso las bases de su derrota y de la victoria de los trabajadores.
En una ocasión, José López Portillo le confesó a Humberto Parra, activista sindical y estudiantil, militante del PCM en la UNAM, que había mandado a la policía para impedir que “los comunistas se adueñaran de los sindicatos”.
La crudeza de los calificativos contra la fuerza adversaria o abiertamente enemiga no tolera posiciones diferentes a las polarizadas. Ello condena a múltiples opiniones ajenas al conflicto bipolar a someterse a ese juego perverso.
Es muy importante la manifestación pública de estos tres personajes de las izquierdas, hay muchas más opiniones de militantes que no son públicas. Todas configuran un espectro de posturas que confirman que no hay un pensamiento único pejista en las izquierdas.
No importan los hechos, la gente le cree a los “otros datos” del presidente, hasta ahora no ha surgido un descontento importante contra el estancamiento de la economía, la inflación, la carestía, el desempleo y el crecimiento de la pobreza.
La “herencia” de su testamento político es nefasta para el país y particularmente para los trabajadores y demás sectores que viven en la pobreza y la extrema pobreza.
: Ese despliegue inmenso de las fuerzas armadas del Estado mexicano, constituye una afrenta a los derechos humanos y está llegando a extremos cercanos a una catástrofe humanitaria.
Siempre combatí la política demagógica de Echeverría en el plano nacional, con sus programas subsidiarios y el estatismo desaforado.
En una palabra, la lucha política debe garantizar que los cambios obtenidos en una victoria electoral pueden cambiar si después ganan las derechas. qSe debe garantizar el futuro. La gente de cualquier tendencia política debe tener la seguridad en el futuro.
Me parece que se debe intentar avanzar hacia una república parlamentaria que ponga fin al presidencialismo. No tiene que continuar el régimen presidencialista que pone en una misma persona las tareas de jefe de Estado y las de jefe de gobierno.
Triunfo histórico de Gabriel Boric de 35 años, con casi 12 por ciento de ventaja. Chile vuelve a ser vanguardia. Una gran experiencia de lucha extraparlamentaria e institucional. Aprendamos de Chile.
Me percaté de la aberración del monopolio de la titularidad de los contratos colectivos desde 1980 cuando incorrectamente peleábamos la titularidad del Contrato Colectivo de la UNAM.
No se combate a las “mafias” usando el poder del Estado o del gobierno, mucho menos atacando a los investigadores y estudiantes, como se hace con los del CIDE.
Todo ese impresionante aparato demagógico, consigue su propósito: elevar casi a niveles de culto religioso al presidente, como un gigante vencedor en la lucha contra los demonios.
¿Realmente nadie dice ni hace nada? Ante los estropicios sistemáticos contra la mínima existencia de una república laica, democrática, federal y sustentada en la división de poderes y la exclusión del poder de los militares