La detención de una ejecutiva de Huawei aumenta la tensión entre Washington y Pekín
MENG WANZHOU.
El presidente de EEUU promete más sanciones además de las que entrarán en vigor en noviembre.
La postura adoptada por la administración Trump converge en la práctica y en la retórica con la del gobierno de Israel encabezado por Benjamín Netanyahu, opuesto desde siempre al pacto que permitiría a Irán recuperar importantes sumas de dinero, además del retorno de las inversiones foráneas y la normalización de sus lazos internacionales tras años de aislamiento y hostilidad.
La Unión Europea desafió las sanciones de Trump y contraatacó con otro decreto que impide a las empresas europeas abandonar sus negocios con Teherán.
Afirma el secretario de Estado, Mike Pompeo: “no tenemos miedo de afrontar al régimen a su más alto nivel”.
Día 3 de nuestro enviado especial en Rusia 2018.
Según expertos de la CIA, Irán se encuentra a sólo dos meses de producir su primera bomba atómica.
Así se lo ha hecho saber en la cumbre que han celebrado.
Los mandatarios han hablado por teléfono para subrayar su línea común en este asunto.
Pompeo recordó que no es la primera vez que EU hace una cosa semejante para presionar a que se respeten sus lineamientos, también lo hizo con Cuba y recientemente con Corea del Norte.
Si vemos bien la situación, podemos advertir que la salida del mandatario estadounidense no tendrá un efecto inmediato. Trump tiene una presión muy fuerte en su base social. Yo lo resumiría así: Trump tiene su propio pacto y es con Arabia Saudita e Israel.
El ministerio iraní de Exteriores ha condenado los recientes bombardeos realizados por Israel en Siria.
El pacto limita el programa nuclear de Teherán a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales.
La canciller alemana defiende que Teherán se ha circunscrito a los términos del acuerdo nuclear alcanzado en 2015.
EU se inclinará por reanudar las sanciones económicas a Teherán.
El presidente norteamericano ha asegurado que si el país árabe amenaza a EE.UU. “pagará un precio como el que pocos países han pagado”.
El presidente norteamericano ha tachado de “ridículo” el anterior pacto.
A pesar de que Irán ha mostrado indicadores importantes de recuperación en su macroeconomía, sus efectos aún no llegan a los bolsillos de la población.
La relación no ha sido buena desde la revolución en 1979 y se deteriora cada vez más con la toma de la embajada norteamericana en Teherán.
El presidente de Estados Unidos ataca con dureza al régimen de los ayatolás y cuestiona el acuerdo nuclear.