God save the Queen! De un imperio desdentado
Asimismo, en Medio Oriente, el eje Israel, monarquías árabes del Golfo y Marruecos, que impulsa Estados Unidos, se perfila como actor importante en el escenario mundial.
Asimismo, en Medio Oriente, el eje Israel, monarquías árabes del Golfo y Marruecos, que impulsa Estados Unidos, se perfila como actor importante en el escenario mundial.
Con ello, los ingredientes de esta guerra que nadie -o casi nadie- desea y sí, en cambio, afectan no solo a los protagonistas directos, sino que van más allá de las fronteras físicas del Reino Unido, están servidos.
Lo cierto es que tales países fueron velozmente incorporados a esa alianza militar, cercando militarmente a Rusia, lo que el Kremlin considera, legítimamente, una amenaza a su seguridad y una intolerable ofensa.
La ultraderecha francesa está personificada, desde hace 50 años en la dinastía Le Pen, cuando Jean-Marie, exmilitar de la Legión Extranjera francesa y padre de Marine, fundó en 1972 el Frente Nacional.
¿Podrá llegar a tener presencia en este escenario Latinoamérica, los gobiernos socialdemócratas -la Marea Rosa, conducida por Chile, Argentina, Brasil, Colombia, y México si el presidente se deja asesorar por los que entienden de política exterior?
Al lado de Estados Unidos -con Europa en el cabús- como Occidente, China y Rusia, habría que anotar como potencias a la India y Turquía en esta rebatiña por sitios en el nuevo orden mundial que se está configurando.
George Kennan, otro diplomático, estadounidense, que fue muy importante durante la guerra fría y también en la época del colapso de la Unión Soviética, le dijo que el haber humillado a Rusia fue “el error más grave de Occidente, desde Jesucristo (sic) y lo pagará muy caro”.
Gorbachov habría dicho, entre bromas y veras, hablando de sus contactos con Reagan, que el objetivo del presidente americano era llevar a la URSS al borde del abismo y luego inducirla “a dar un paso al frente”.
Es la “Guerra Santa” de los fundamentalistas islámicos contra los “infieles”: católicos y otros creyentes, pero también contra aquellos musulmanes que, según los fundamentalistas, no cumplen a integridad las ordenanzas del Corán.
Terminado el auge de las materias primas, concluyó el período de crecimiento sostenido en América Latina y, con ello, los gobiernos
La “conexión latinoamericana” —como la llamo— del tema ucraniano me dará oportunidad de hablar también de América Latina.
Asia también es escenario de odios por motivos religiosos, como en India, donde extremistas del hinduismo han convocado, en este pasado diciembre, a masacrar a los musulmanes
Gabriel Boric, el millennial socialista, ganador de las elecciones presidenciales chilenas, en su primer discurso como presidente electo, empleo similar expresión a la de Salvador Allende después de su triunfo.
Hoy Xi Jinping da nuevamente testimonio al mundo de su poder, desafiando a Estados Unidos con el tema de Taiwán, que para este nuevo Mao debe reincorporarse a China.
Vecinos de Bukele y de El Salvador —que “no es tu finca”, lo increpan sus cada vez más numerosos opositores— Guatemala y Honduras también son víctimas de la corrupción y de políticos corruptos encaramados en el poder.
El motivo principal es el grave desacuerdo económico y político entre Rabat y Argel —destacadamente sobre el Sahara Occidental—.
La Unión Europea, enfrenta actualmente situaciones que la dividen y podrían incluso amenazar su supervivencia: la “rebelión de Polonia y de Hungría, emitiendo leyes contra la independencia del poder judicial y la libertad de expresión.
Europa tiene, además, su “Frontera Mediterránea”, el Magreb, que es actualmente un polvorín: Marruecos en conflicto con la Unión Europea por el tema del Sahara Occidental.
El proyecto de una comunidad de países latinoamericanos y caribeños —una CELAC— es mérito atribuido a Simón Bolívar, prócer icónico de los libertadores del Continente.
La “guerra contra el terrorismo” se tradujo, en la invasión a Irak, en 2003, que Bush exigía que el Consejo de Seguridad de la ONU avalara y el gobierno mexicano, a la sazón miembro no permanente del Consejo