¡Apúrese a construir su muro, señor Trump!
Cada ladrillo que ponga será un acicate para la solidaridad interna.
Cada ladrillo que ponga será un acicate para la solidaridad interna.
Rumbo a la sucesión presidencial. Debe existir la figura de la segunda vuelta electoral que corresponde inexorablemente a un sistema pluripartidista.
No importa si gana el PRI o el PAN, sino que haya claridad en los resultados.
Para el presidente Peña su carta principal es Luis Videgaray y, en otro nivel atrás, Osorio Chong.
Más allá de este distractor de la alianza anti-natura lo que está en juego es la sucesión presidencial.
Enorme decepción de los resultados de la democracia y de los programas sociales.
Este fenómeno político tiene que ser analizado en México, desde la ciencia jurídica, la economía y la política.
Los partidos políticos democráticos liberales de la sociedad contemporánea se han debilitado al convertirse en grupos cupulares.
El voto mexiquense está disperso porque existe un número grande de candidatos.
El fracaso de un sistema que abandonó la teoría del bienestar social, a cambio de una democracia ineficiente.
Existe una controversia de lodo, calumnia, difamación de todos contra todos, y “cuando pelean las comadres, surgen las verdades”.
Partidos y dirigentes frente al 2018 andan en busca de un plan nacional que pueda convencer al electorado.
La revista Forbes —bitácora de la absurda riqueza— informa que solo 15 mexicanos tienen una riqueza de 116 mil 700 millones de dólares.
Permitieron que se aprobara, con graves inconsistencias, el proyecto presentado por Mancera.
Todos los estudios demoscópicos coinciden en una caída estrepitosa del voto priista y la falta de un líder en ese partido.
Moderó su posición frente a México, pero sus intenciones hostiles no han variado ni un solo ápice.
Los dramáticos avisos de la hambruna pueden ser signos de alerta.
El tiempo avanza y la posibilidad del PRI de ganar la elección cada día se ve más lejana.
Pongamos un ¡hasta aquí! a ese tratado, que nos ha conducido a una mayor dependencia económica y comercial con el imperio.
Un Estado que no es robusto no tiene la capacidad de desarrollar, a plenitud, las garantías sociales.