Más allá de la disputa en la casta
Todo ese gran universo de luchas y movimientos está al margen de las disputas de poder de las diferentes ramas de la casta.
Todo ese gran universo de luchas y movimientos está al margen de las disputas de poder de las diferentes ramas de la casta.
Ese mismo comportamiento lo ha tenido ante la cuestión del plagio, llegando a extremos nunca vistos de enfrentamiento con el rector de la UNAM, al que le dijo “Poncio Pilatos” porque se lavó las manos.
En México se atenta contra la vida de Ciro Gómez Leyva, tres periodistas son desaparecidos en Tierra Caliente, Guerrero; en Ciudad Juárez una revuelta en la prisión produce la fuga de varias decenas de presos y la muerte de casi veinte personas.
Rescatamos el rechazo abrumador a las denuncias y percepciones de corrupción de la gestión 2012-2018 (con el acumulado de decenios previos), la pervivencia de las finanzas públicas sanas con ingresos precarios para la mayoría de la población.
Aluden a ella y sus excreciones -que no expresiones- son de colección.
No son sus opiniones, son las de otros y terminan apabullados cuando se les exige que nombren a los que señalan con sus dedos inquisidores.
Un saldo preocupante porque se revela y revelará información que debía ser pública y no se incluye como tal, y también información reservada por razones de seguridad nacional que puede debilitar y dañar a las estructuras gubernamentales.
Una centuria de lucha por el poder que arriba al saldo del hombre indispensable con un gobierno aparentemente fuerte en un Estado cohesionado por el triunfo sobre las ambiciones extranjeras, pero en realidad débil.
La verdad “histórica” se derrumbó. El gobierno la quiso “superar” con un Informe de la llamada Comisión de la Verdad que encabeza Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación.
Todo ese panorama tiene muchos rasgos de golpe de Estado, donde los poderes civiles, con cada vez más débiles y se les coloca entre los “enemigos opuestos al pueblo y sometidos a los conservadores”.
Desde luego que nadie tenía en el horizonte la aparición de la pandemia del nuevo coronavirus y sus consecuencias para el funcionamiento del mundo y las actividades políticas, económicas, sociales y culturales de cada nación.
Si se delineó ese curso de acción, no sorprende que el movimiento ocurra en ese sentido; sólo se confirma la plasticidad que pretende otorgarse al texto constitucional, para que el significado prístino de las palabras tenga otro sentido y otro alcance.
También he conversado con amigos muy lúcidos y agudos, que incluso votaron por AMLO y ahora están buscando qué hacer para derrotarlo. Alguno de ellos dice que el acuerdo principal del momento es hacer todo lo necesario para lograr ese objetivo.
Hace tiempo que está registrado en nuestra sociedad el mensaje más claro: las normas -desde luego las constitucionales- no atan ni limitan al inquilino de Palacio Nacional, porque su mandato popular está por encima de esas disposiciones.
“Lo que llama la atención, y por eso digo que es sistemática, es que no se centra en una única zona de la entidad, sino en varias ciudades de esos estados; evidentemente esto nos habla del control territorial”.
Ejemplo de ello son las conclusiones del comité del Congreso que examinaba los acontecimientos del 6 de enero de 2021, cuando irrumpió una turbe en el Capitolio, pidiendo la horca para el vicepresidente Mike Pence.
La imagen del presidente es de traje, es para lo único que lo utiliza, parece que está trabajando y se levanta temprano, pero en realidad y, eso está en la agenda pública, el presidente no tiene otra actividad más que esa en toda el día.
Consecuente con el propósito de inaugurar una nueva etapa de la vida nacional, el Ejecutivo Federal impulsa como asunto prácticamente único la construcción de la victoria electoral para su movimiento en 2024.
Expresado a priori, las Fuerzas Armadas (FFAA) son instituciones del Estado; forman parte del gobierno, pero la naturaleza de su función es de Estado, de ese todo público.
“Hay un riesgo muy importante, no sólo en Tamaulipas, lo tenemos en Durango, lo tenemos en el caso específico de Quintana Roo, en donde la delincuencia organizada puede tener un papel preponderante”.
Más allá del contexto en el cual se creó cada organismo constitucional autónomo, el denominador común es asignar ciertas funciones del Estado mexicano a un ente diseñado para actuar con independencia de los poderes tradicionales y, principalmente, del ejecutivo.